Un niño sostiene el cuchillo con ambas manos y descubre que la madera responde si uno respira suave. Su abuelo no corrige de inmediato; deja que sienta el filo, que entienda direcciones. Al final, una simple astilla cae como un premio, y el taller entero sonríe con orgullo discreto.
Un niño sostiene el cuchillo con ambas manos y descubre que la madera responde si uno respira suave. Su abuelo no corrige de inmediato; deja que sienta el filo, que entienda direcciones. Al final, una simple astilla cae como un premio, y el taller entero sonríe con orgullo discreto.
Un niño sostiene el cuchillo con ambas manos y descubre que la madera responde si uno respira suave. Su abuelo no corrige de inmediato; deja que sienta el filo, que entienda direcciones. Al final, una simple astilla cae como un premio, y el taller entero sonríe con orgullo discreto.